Frente de Abánades: un paseo por la historia

Un equipo de arqueólogos e historiadores, financiado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Ministerio de Cultura noruego, ha realizado trabajos de investigación durante las últimas tres semanas en la posición denominada ‘El Castillo’, en el pueblo alcarreño de Abánades, invitados por el Ayuntamiento de dicho pueblo. Este equipo, embarcado en el proyecto ‘Arqueología de la Guerra Civil Española’, había trabajado previamente en las trincheras de la Ciudad Universitaria madrileña y en el destacamento penal de Bustarviejo (Sierra Norte de Madrid), encontrando sumamente interesante la oportunidad de investigar en este nuevo escenario, lo que les permite establecer una comparación entre las trincheras republicanas madrileñas y éstas de Abánades, pertenecientes al bando rebelde.

La posición de ‘El Castillo’, según los investigadores, resulta ideal para estudiar el emplazamiento de trincheras y fortificaciones. En este lugar, el frente permaneció estable durante buena parte de la guerra, motivo por el cual se pudo realizar un concienzudo trabajo de fortificación, lo que ha facilitado la permanencia de buena parte de los enclaves en un estado de conservación bastante óptimo. Los trabajos comenzaban el pasado 30 de agosto, encontrándose desde el principio notables diferencias con los escenarios investigados anteriormente. No sólo ha aparecido mucho más material (munición, latas de conserva…), sino que el estado de conservación de los restos es bastante mejor, lo que parece debido a la calidad del suelo, pero probablemente la abundancia se deba también a circunstancias históricas. En este sentido, Alfredo González, portavoz de los investigadores, apuntaba hacia la distinta situación imperante en éstas trincheras con respecto a las de Madrid. La capital del Estado español era una ciudad sitiada, con carencia de suministros, lo que hace pensar que en los frentes republicanos madrileños se practicaba activamente el reciclaje.

Más munición en Abánades

Otra diferencia notable con respecto a las trincheras republicanas de Madrid reside en la munición encontrada. Pese a que en Abánades se está extrayendo un mayor número de balas, éstas solamente pertenecen a dos tipos: la clásica bala de Máuser de fabricación nacional y la procedente de la ayuda alemana al bando rebelde (ésta incluso más abundante). Llama la atención tal uniformidad comparada con el trabajo anterior: en las trincheras republicanas de Madrid se encontraron hasta treinta tipos distintos, lo que nos habla de las mejores condiciones de suministro existentes en el bando nacional. Otro detalle que incide en este aspecto lo encontramos en el elevado número de balas sin usar halladas en Abánades (en Madrid la abrumadora mayoría de la munición descubierta había sido disparada), amén de que en las trincheras de la capital aparecieron gran número de balas enemigas incrustadas en el terreno, lo que nos indica que se trataba de una posición mucho más batida por el enemigo.

Acercándonos a este tipo de trabajos podemos contemplar in situ la historia de una población, en ocasiones mucho más allá del periodo que se pretendía investigar a priori. Un interesante descubrimiento de este equipo de investigadores ha sido el hallazgo, en el mismo lugar, de restos pertenecientes a otras épocas. Concretamente, bajo las trincheras, parapetos y refugios de la 75º División del ejército rebelde, han aparecido restos medievales de la época en que se funda el pueblo de Abánades (siglos XI-XII), y a su vez, debajo de éstos, otros restos pertenecientes a un asentamiento de la Segunda Edad del Hierro (ss. V-II A.C.), esto es, de época celtibérica. Como manifestaban sorprendidos los investigadores: “¡Toda la historia de Abánades en 20 metros cuadrados!”. Hay que destacar que en este trabajo han jugado un papel especial los arqueólogos, que, frente a la idea extendida que asocia su área de conocimiento a la investigación de antiguas civilizaciones, reivindican el papel de primera importancia que puede jugar la arqueología aplicada al pasado reciente, ya que “lo que existe físicamente es mucho más difícil de negar y de olvidar que lo que se encuentra sólo en nuestra memoria, aunque sea colectiva”.

Jornada de puertas abiertas

Otro aspecto especialmente destacable de esta investigación reside en que el equipo desplazado a Abánades ha trabajado con la premisa de no limitarse a los círculos científicos y poder ofrecer a la sociedad este pedacito de su historia reciente. Por este motivo, como en anteriores investigaciones, han celebrado una ‘Jornada de puertas abiertas’ el pasado 12 de septiembre, animando al pueblo a visitar los trabajos, exponiendo sus hallazgos y explicándolos, y programando también actividades para los más pequeños, que tuvieron la oportunidad de “ser arqueólogos” por un día (seguro que de esta actividad ha nacido alguna bonita “vocación” que fructificará en los años venideros. Desde luego los chavales cavaban con auténtico frenesí).

También, para cerrar la jornada de forma vistosa, acudió a Abánades un grupo de la Asociación Madrileña de Recreación Histórica Frente de Madrid 1936-1939 que, vestidos y pertrechados como los soldados que habitaron la posición setenta años atrás, escenificaron para los presentes cómo podría haber sido un día en las trincheras de nuestra contienda civil. Podemos atestiguar que esta jornada de puertas abiertas ha sido un éxito de crítica y público, y lo que es mejor: ha propiciado un rico debate en el pueblo, favoreciendo que los más mayores ofrecieran su testimonio de aquella época, que los no tan mayores dieran el suyo sobre la posguerra y la búsqueda de restos para su venta como chatarra (fuente de ingresos de primer orden en las zonas devastadas por la guerra… Y también fuente de un sinnúmero de graves accidentes), y que los más jóvenes preguntasen una y otra vez sobre la historia de su pueblo, de repente convertida en una apasionante novela basada en hechos reales. Para todo esto sirve la historia, hay que ver…

 
Futuras iniciativas

Y no podemos terminar sin reseñar el origen de esta iniciativa de recuperación de la memoria. Se ha constituido en el pueblo un grupo de vecinos interesados en la historia de la comarca que, bajo el nombre de ‘Espacios de la Batalla de Guadalajara. El Castillo-Abánades’ y con apoyo de su Ayuntamiento, está comenzando a idear proyectos de recuperación de la memoria, como el que nos ocupa, y llevarlos a la práctica. La invitación al equipo de investigadores y los trabajos resultantes han sido sólo la primera fase. Para las siguientes, que deberían abrirse al resto de la comarca, tienen muy en cuenta la labor realizada en Tarragona con los espacios de la Batalla del Ebro, y ése parece su objetivo: que en un futuro puedan visitarse los “espacios de la Batalla de Guadalajara”. Un objetivo ambicioso y, por ello, de conseguirse, algo realmente meritorio. En el folleto que acaban de editar podemos leer: “Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Ése es el objetivo de la recuperación de la memoria histórica: recodar para aprender.

Un día en las trincheras-. Un grupo de la Asociación Madrileña de Recreación Histórica Frente de Madrid 1936-1939 recreó lo que podría haber sido un día en las trincheras en la Guerra Civil. Ese fue uno de los principales reclamos en una actividad en la que también hubo una ‘Jornada de puertas abiertas’ y que tuvo una gran acogida por buena parte del pueblo de Abánades, cuyo Ayuntamiento estudia ya otros proyectos de recuperación de la memoria.

Texto: Roberto Blanco Tomás (ALACALLE). Foto: J Ferbric.
Publicado en Guadalajara 2000 el 24 de septiembre de 2010.

Bustarviejo: memoria de la represión

Desde 2008, un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid estudian lo ocurrido en el Franquismo. El último de sus trabajos les ha llevado hasta este destacamento penal.

Hoy continúa la polémica a la hora de describir lo acontecido entre 1936 y 1975. El muro de silencio levantado ante las profundas heridas infligidas a nuestra sociedad por un golpe militar que, al fracasar, desencadenó una guerra civil saldada con la victoria del bando rebelde. No obstante, en la actualidad, las iniciativas de víctimas y familiares y el trabajo de los investigadores sacan a la luz testimonios, historias, restos y documentos hasta ahora ocultos o en el olvido. Así, contribuyen a disponer de más elementos para interpretar lo ocurrido en esos casi 40 años.

Es en este marco donde se sitúa el trabajo realizado por un grupo de jóvenes arqueólogos e historiadores de la Universidad Complutense de Madrid en lo que fue el destacamento penal de Bustarviejo, situado en la Sierra Norte de Madrid. Éste fue uno de los nueve destacamentos instalados en el tramo comprendido entre Chamartín y Garganta de los Montes para construir el ferrocarril “directo” de Madrid a Burgos. El destacamento de Bustarviejo, situado a kilómetro y medio del pueblo, estaba preparado para 250 prisioneros, alojando de media anual entre los años 1944 y 1952 a un centenar de presos, empleados en la construcción de un viaducto, dos túneles y una estación de tren ubicada en las afueras del pueblo, a cargo de la empresa contratista Hermanos Nicolás Gómez, que se benefició de la política de “redención de penas por el trabajo”.


 Los restos existentes se pueden englobar en tres grupos: relacionados con la represión y la vigilancia (complejo de barracones, patio y cuerpo de guardia: viviendas de los guardianes, garitas de vigilancia…); relacionados con el trabajo; y de habitación de los familiares de los presos (que vivían en el destacamento, con comunicación limitada con los internos). Del estudio arqueológico de los restos, cotejado con testimonios orales de familiares de presos y lugareños, se puede inferir que las condiciones de vida allí eran bastante duras: trabajo agotador y peligroso, dieta escasa, adoctrinamiento religioso y político de los presos, miseria y aislamiento de los familiares…

Reflejo de una ideología

Nada chocante, dado el concepto que tenía el Estado de los allí confinados: integrantes de la anti-España que estaban purgando sus pecados. Estos destacamentos suponían para los presos la “última estación” antes de la libertad, donde reducían su condena a través del trabajo y desde donde accederían al tercer grado. Esto, sumado a la presencia en el destacamento de sus familias, resultaba una razón de peso para olvidar cualquier tentativa de evasión. Pese a ello, están documentadas varias fugas, alguna de ellas exitosa.

Al recorrer los restos junto a los investigadores sorprende el aceptable estado de conservación, pese a estar ubicados en plena dehesa municipal, lo que ha influido en que parte de sus instalaciones –los barracones– hayan seguido utilizándose para guardar ganado. Los barracones son, pues, el espacio mejor conservado, complejo que englobaba también el cuerpo de guardia, separado de los barracones de los presos por el patio central. A simple vista, se observa la diferencia de construcción entre una zona y otra: el cuerpo de guardia tiene el dintel de la puerta alineado con los de las ventanas, permitiendo una visibilidad óptima, mientras que en los barracones es el alféizar de las ventanas el que se alinea con el dintel de la puerta, pues se pretende aislar a los prisioneros. También la disposición de las distintas garitas de vigilancia: están construidas para repeler una amenaza externa, probablemente debido a la actividad del maquis en la zona.

Condiciones de esclavitud

En este destacamento también se pueden comparar las viviendas de los guardianes con las de las familias de los presos, las primeras estaban mucho mejor construidas y la construcción de las segundas (con sala única de 2x2 metros) parecía responder a un plan (mismo diseño para todas y presencia de cemento en su construcción). El destacamento penal de Bustarviejo estaba enclavado en un bello paisaje, pero sólo si se contempla en libertad; si no estás obligado a vivir allí con lo mínimo y soportar un sol de justicia en verano y un frío extremo en invierno, trabajando hasta la extenuación sin las más básicas condiciones de seguridad.

Los investigadores que han realizado este proyecto no ocultan la intención política de su trabajo, no sólo porque toda investigación supone una toma de postura, sino porque además “el mero hecho de llamar la atención sobre la existencia de restos recientes de campos de concentración en nuestro país, junto a las ciudades y pueblos en los que vivimos, es ya en sí un hecho subversivo, que nos obliga a mirar no sólo el pasado, sino el espacio de nuestra vida cotidiana, de una forma diferente”. En esta investigación han jugado un papel especial los arqueólogos, que, frente a la idea extendida que asocia su área de conocimiento a la investigación de antiguas civilizaciones, reivindican el papel de primera importancia que puede jugar la arqueología aplicada al pasado reciente, ya que “lo que existe físicamente es mucho más difícil de negar y de olvidar que lo que se encuentra sólo en nuestra memoria, aunque sea colectiva”.

Un reto: su visibilización

Este proyecto contempla el trazado de rutas, la apertura de un centro de interpretación y la realización de visitas guiadas, pero siempre con la pretensión de causar el mínimo impacto en la zona. Su objetivo es no limitarse a los círculos científicos y poder ofrecer a la sociedad este pedacito de su historia reciente, pero también desde la consciencia de trabajar en un paisaje delicado y muy sensible al tránsito, por lo que la intención es huir de la masividad.

ALACALLE
Texto: Roberto Blanco Tomás. Foto: David Fernández.
Publicado en Diagonal el 29 de julio de 2010.

Emotivo homenaje a las Brigadas internacionales en el campo de batalla de Brunete

Durante la mañana del sábado 3 de julio ha tenido lugar la 4ª Marcha Memorial Brunete 2010, organizada por Amigos de las Brigadas Internacionales y por el International Brigades Memorial Trust, que ha reunido a cerca de un centenar de personas en una visita por algunos de los escenarios de una de las batallas más importantes de la Guerra Civil Española. La iniciativa, que pretende divulgar una página de nuestro pasado reciente a la par que rendir homenaje “a aquellos luchadores por la justicia y la libertad” –en palabras de los organizadores- que fueron los voluntarios internacionales y, en fin, todos los integrantes del Ejército Popular de la República, ha concluido de forma especialmente emotiva con la dispersión de las cenizas de Jack Shafran, voluntario estadounidense del Batallón Lincoln recientemente fallecido, en el Río Guadarrama, uno de los escenarios en que combatió hace ya más de setenta años, en cumplimiento de su última voluntad.


La batalla de Brunete (6-27 de julio de 1937) se inicia con una ofensiva del Ejército Popular de la República que tiene el objetivo de descongestionar el frente de Madrid, liberando a la capital del cerco parcial a que es sometida por el ejército rebelde, y distraer tropas rebeldes del frente del norte con la intención de evitar la caída de Santander. Para tal operación se utilizan en la zona de Brunete los Cuerpos de Ejército V (al mando de Modesto) y XVIII (al mando de Jurado, luego sustituido por Casado), que han de tomar Quijorna, Brunete y Villanueva de la Cañada para luego seguir el avance hacia Villaviciosa de Odón, Móstoles, Boadilla y Alcorcón. A este ataque se debía sumar el II Cuerpo de Ejército de la República, que, avanzando hacia el Oeste desde la zona de Usera-Orcasitas, debía encontrarse con los otros dos cuerpos de ejército, embolsando a las tropas nacionales situadas a las puertas de la capital.

Al amanecer del primer día, la 11º División (Líster) consigue tomar Brunete, pero la 34º (Galán) tarda 15 horas en tomar Villanueva de la Cañada, y la 46º (El Campesino) tarda tres días en hacer lo propio con Quijorna. Este retraso, sumado a la rápida llegada de refuerzos del ejército rebelde, motivó que la situación se estancase en torno al día 11. El día 14, el Estado Mayor Central republicano decide pasar a la defensiva, dando por terminada la ofensiva de Brunete.


El día 18, los rebeldes pasan por su parte a la ofensiva, con escaso éxito de momento. Es una constante en la estrategia de Franco “recoger el guante” siempre e intentar recuperar el terreno perdido y aplastar a las tropas que le han atacado, aunque no siempre resulte lo más conveniente. En este caso, el general Vigón le había recomendado lo contrario, para no “seguir el juego” a los republicanos embarcándose en un combate a priori de dudosos resultados (la República tenía allí concentradas sus unidades más potentes) y escasa rentabilidad práctica, pero no fue escuchado. Finalmente, el 24 lanza una contraofensiva de objetivos más limitados, recuperando Brunete y parte del territorio perdido. Varela quiso seguir adelante, aprovechando el movimiento, pero Franco decidió concluir la acción en este lugar para no entretener más a las tropas necesarias para continuar su ofensiva en el norte. Al término de la batalla, ambos bandos se consideraron victoriosos. Lo cierto es que la República consiguió en este encuentro conservar Quijorna, Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo, además de retrasar cinco semanas la ofensiva rebelde del norte.

El itinerario de la marcha del sábado transcurrió por los parajes en los que lucharon los miembros de la XIII y la XV Brigadas Internacionales, pertenecientes a la 15º División republicana (Gal). El punto de partida era la Venta de Romanillos, objetivo de las tropas republicanas que no llegó a ser tomado. La salida estaba planeada para las nueve y media de la mañana, aunque finalmente se retrasó un tanto debido a las inclemencias del tiempo. Afortunadamente, después abrió el día, gozando durante casi toda la mañana de un sol radiante. Las explicaciones corrieron a cargo de Severiano Montero (historiador, autor del libro “La batalla de Brunete”, de reciente publicación y muy recomendable lectura) y de Guillermo, miembro de GEFREMA y buen conocedor del escenario de la batalla (y con un ojo bien entrenado: nada más salir encontró una bala de Máuser y durante todo el recorrido estuvo localizando incontables cascotes de metralla).

Nos pusimos en marcha, siguiendo la dirección del contraataque rebelde, pudiendo contemplar a distancia la posición republicana de El Cortijo (del que sólo queda poco más que una pared, en la que todavía se distinguen huellas de disparos). Durante el camino, aprovechamos los puntos elevados para situar lugares de referencia de la batalla como el castillo de Villafranca, la loma del Mosquito, la Casa de los Barros, el Vértice Mesa (donde estaba atrincherada una compañía de ametralladoras mandada por una de las pocas mujeres que por esas fechas quedaban en el ejército republicano) o la Casa del Palancar. Como aportación muy interesante, destacar también las explicaciones de Antonio Regueiro, editor del libro de Montero y experto en botánica, que nos ilustró sobre cómo sería la vegetación de la zona en la época de la batalla y cómo influía el paisaje en ésta.



 Comenzamos a descender hacia el río Guadarrama, observando de camino algunas trincheras, hasta llegar alrededor de mediodía al “vado”, lugar emblemático para la XV Brigada Internacional. Allí hicimos un pequeño alto en el camino para, a continuación, acercarnos, más o menos un kilómetro, hasta el lugar donde los organizadores estiman que pueden estar enterrados algunos voluntarios internacionales (pues había allí un puesto de primeros auxilios). Después, desandamos nuestro camino hasta el “vado”, donde tuvo lugar el pequeño y sentido homenaje a los internacionales, con unas palabras de Severiano Montero, de Alan Warren (por la IBMT) y de la hija de Jack Shafran, a cuyas intervenciones siguió la lectura de un poema, un respetuoso minuto de silencio por los allí caídos y el esparcimiento de las cenizas de Shafran en el río Guadarrama, cumpliendo su voluntad (“quiero que mis restos descansen en esa tierra que tanto amé”, decía antes de fallecer), tras lo que los presentes entonaron la Internacional, puño en alto y con las banderas republicanas al viento (una de ellas reproduciendo la bandera de combate de la XV Brigada).


Tras el acto, los asistentes tomaron asiento a la sombra de los árboles y, como en cualquier buen día de campo que se precie, comieron las vituallas que habían llevado, compartiendo las experiencias y aprendizajes que la jornada les había proporcionado. Sin duda, la del sábado ha sido una buena manera de acercarse, a la vez, a nuestra historia reciente y a nuestro entorno natural. Por supuesto, el que suscribe repetirá la próxima vez, encantado.



ALACALLE
Texto: Roberto Blanco Tomás. Fotos: Álvaro Minguito.
Publicado en Nodo50 el 8 de julio de 2010.

Presentado en Madrid el proyecto Todos Los Nombres

A las 19:30 del 17 de abril tenía lugar la presentación en el Ateneo de Madrid del proyecto de recuperación de la memoria histórica Todos Los Nombres. La presentación de esta iniciativa de la Asociación Andaluza “Memoria Histórica y Justicia” y de la Confederación General del Trabajo de Andalucía corrió a cargo del historiador Alejandro Díez, interviniendo en el acto los coordinadores del proyecto, Cecilio Gordillo y Paqui Maqueda, y los historiadores Nicolás Sánchez Albornoz (Consejo Asesor TLN), Francisco Espinosa (Área historia TLN) y Fernando Romero (Área historia TLN).

Hace poco más de un año (el 14 de abril de 2006) comenzaba a andar Todos Los Nombres en Andalucía. Durante estos doce meses, el proyecto se ha revelado como una de las iniciativas más dinámicas que han surgido en el terreno de la memoria histórica. Las finalidades específicas de Todos Los Nombres son tres: crear una base de datos con toda la información disponible acerca de las personas represaliadas por el franquismo, que esta información pueda ser consultada a través de Internet y que sea posible establecer una comunicación entre el usuario de la página (www.todoslosnombres.org) y sus creadores. Este último aspecto es de gran importancia, ya que en el proyecto hay mucho de documentación y de investigación, pero también hay mucho de interacción con personas, lo que está ampliando notablemente el horizonte de Todos Los Nombres. Aquí hay que destacar la enorme importancia de contar con una herramienta como Internet, con tanto potencial en nuestra sociedad, que está haciendo posible que mucha gente pueda tener acceso a esta iniciativa.

El historiador Francisco Espinosa destacó en su intervención que Todos Los Nombres “es el final de un proceso que empieza con la Transición”, en la que se identificó “reconciliación” con “olvido”, marginando a la memoria. Ésta llega ahora tarde en bastantes casos. Muchos testigos han muerto ya, quedando poca gente que pueda ofrecernos testimonios de primera mano. En los años 80 y 90 comienza a surgir un interés por la investigación en este campo, que se da a contracorriente de la sociedad, pero que va a entroncar con el movimiento de recuperación de la memoria alrededor de 1996-1997. Este movimiento viene a recordar a nuestra sociedad, 25 años después, que estamos en “un país de desaparecidos”. Es en este escenario que TLN se marca un objetivo doble: sacar del olvido a las personas represaliadas y, al mismo tiempo, abrir una puerta para que la gente pueda contar lo que desee sobre esta época con total libertad. Espinosa destacó que www.todoslosnombres.org es una página muy rica en contenidos y con gran variedad. Actualmente cuenta con 25.033 nombres. Esta iniciativa ha comenzado recogiendo datos de Andalucía y de la provincia de Badajoz, pero la idea es que siga creciendo para alcanzar otros ámbitos, habiéndose ya establecido contactos en este sentido. “La represión franquista no se puede dividir por comunidades autónomas. Hay que darla a conocer completa”, concluyó.

Fernando Romero nos explicó con detalle el funcionamiento de Todos Los Nombres. Su base de datos se alimenta del vaciado de información bibliográfica, de información proporcionada por investigadores colaboradores, de la gestión de incorporación de bases de datos proporcionadas por archivos y otras instituciones (esto sólo en teoría. Todavía están esperando que las instituciones les proporcionen la información de que disponen) y de información proporcionada por particulares usuarios de la web. En ésta no sólo hay datos de los represaliados: también hay otro tipo de documentos como microbiografías o trabajos de investigación.

Nicolás Sánchez Albornoz aprovechó su intervención para saludar esta iniciativa “por la eficacia y la dimensión que está alcanzando”, y animó a que siga así. “A esta información deberíamos haber podido acceder hace tiempo por vías oficiales, pero no ha sido así. Ha sido la sociedad civil la que ha venido a cubrir este hueco”, destacando en este sentido que “Todos Los Nombres tiene una dimensión cuantitativa importante, pero no es menos importante su dimensión humana”.

Cerraron el turno de intervenciones los coordinadores del proyecto, Cecilio Gordillo y Paqui Maqueda. Gordillo subrayó que la intención de Todos Los Nombres es “poner nombre a las cifras” para que se pueda comprender mejor lo terrible de la represión franquista. El coordinador animó a los presentes a extender el proyecto y que aparezcan más páginas web como ésta. A las intervenciones siguió un corto (por exigencias del tiempo) pero interesante debate, en el que Francisco Espinosa destacó la necesidad de la desmilitarización de los archivos militares.


Texto: Roberto Blanco Tomás. Foto: www.memorialibertaria.org
Publicado en Rojo y Negro, nº 202. Mayo de 2007

Francisco Espinosa: “Nuestras peticiones son justas”


Hijo de fusilado y familiar de represaliados por la Dictadura, Francisco Espinosa Jiménez preside en la actualidad la Asociación Contra el Silencio y el Olvido por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga. Hablamos con este malagueño de 69 años al terminar la reunión mensual de la Asociación.

Rojo y Negro: ¿Cómo nace la Asociación?

Francisco: A través de José Dorado, también hijo de fusilado, nos fuimos juntando en el cementerio. Eso fue por septiembre u octubre de 2003. Cambiando impresiones,  nos dimos cuenta de que todos teníamos el mismo proyecto: que esas personas no cayeran en el olvido. Más adelante empezamos a reunirnos periódicamente en los locales de CGT, organización que nos dio cobijo y apoyo.

RyN.: ¿Cuáles son los objetivos de la Asociación?

F.: En principio, sabíamos que en el Cementerio de San Rafael, donde se ejecutaba, existían dos grandes fosas comunes (luego supimos de otras más). El objetivo era recuperar esos restos y, si fuera posible, hacer un banco de ADN con ellos. Aquellos restos cuyo ADN coincidiese con el de los familiares les serían entregados para que pudieran enterrarlos donde quisieran. El paso siguiente sería, con los restos no identificados o sin descendencia, que fueran a un mausoleo que se haría en el cementerio. El objetivo final sería un monumento en el mismo cementerio con los nombres de todas las personas ejecutadas.
Otro objetivo, pero éste es un tema que se tiene que ver a nivel nacional, es la anulación de las causas por las que fueron ejecutadas personas únicamente por sus ideas. Hay que destacar que en los consejos de guerra se les acusaba de rebelión militar, cuando los rebeldes eran los propios fascistas. Por todo esto, queremos que los nombres de las víctimas sean rehabilitados.

RyN.: ¿Qué habéis conseguido hasta el momento?

F.: Nosotros seguimos andando, no hemos parado. Conseguimos un compromiso del Ayuntamiento y otro de la Junta de Andalucía, en el que intervino personalmente el Consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías. En el tema del Cementerio de San Rafael, existe un compromiso verbal con el Ayuntamiento sobre nuestro proyecto, que se va ejecutando poco a poco. Este compromiso fue asumido tanto por el Alcalde como por el Consejero de Presidencia de la Junta y es el eje principal de nuestra acción.
En el asunto de las fosas, a raíz de la reunión con el Consejero de la Presidencia, se acordó que el Instituto de Geofísica de la Universidad de Granada viniese con un equipo técnico a hacer un muestreo por la zona donde nosotros sabíamos que había fosas comunes. Lo que ocurre es que más adelante hemos conseguido datos de nuevas fosas. Cuando estuvieron aquí los técnicos, les señalamos también, además de las dos fosas que ya conocíamos, esos sitios nuevos. En ellos descubrieron que había grandes extensiones de tierra removida. Aun no sabemos qué hay dentro, pero tenemos multitud de testimonios verbales que apuntan a que en esos lugares también se enterraron cadáveres de ejecutados.

RyN.: ¿Qué está ocurriendo en estos momentos con respecto a la memoria histórica de Málaga? ¿Qué frentes hay abiertos?

F.: La Diputación Provincial está llevando a cabo algunas acciones referentes al tema de la huída de la carretera de Almería [una de las mayores masacres de la Guerra Civil: el bombardeo y ametrallamiento sistemático por parte de la marina y la aviación fascistas de los refugiados que, cuando la caída de Málaga era inminente, huían de la ciudad por la carretera de Almería]. Por otra parte, la Junta de Andalucía está facilitando dinero a las asociaciones que lo soliciten para descubrir las fosas comunes que existen en la región. Nuestra asociación no ha recibido dinero porque no lo ha pedido. La Junta concede también ayudas para colocar unos monolitos allí donde haya fosas. Otras ayudas son para ciclos de charlas, conferencias... Todo esto es positivo, aunque sean ayudas institucionales, porque son objetivos que la Asociación también se había planteado, pero nosotros no tenemos los medios económicos ni técnicos para hacerlo. Lo que sí hacemos es “machacar” a las instituciones para que, ellas que tienen los medios técnicos y económicos, sean las que se encarguen de que no caigan en el olvido las miles de personas que cayeron por defender la libertad.

RyN.: Sería vuestra función, entonces, hacer de “voz de la conciencia” de las instituciones...

F.: Sí. Nos hemos convertido en el “Pepito Grillo” de las instituciones, y no paramos. Precisamente, gracias a esto, una comisión técnica de la Junta mantuvo el 25 de enero una reunión con un equipo técnico del Ayuntamiento de Málaga para intentar llegar a un acuerdo sobre cómo y cuándo se va a realizar el proyecto de la exhumación de los restos. Habrá otras reuniones, pero el melón ya lo hemos abierto. Son las instituciones las que van en vanguardia, y nosotros les vamos azuzando para que no se detengan.

RyN.: ¿Cuáles son las perspectivas de la Asociación a corto plazo?

F.: Va a depender mucho de las instituciones. Nosotros, desde luego, no pensamos parar. Desde la Asociación insistimos en que nos estamos quedando sin personas que vivieran aquella época y, ya que tuvieron que pasar por todo aquello, quisiéramos que vieran que su lucha no fue en vano. También vamos a realizar el 14 de abril el homenaje que hacemos todos los años en el Cementerio de San Rafael a las víctimas de la represión fascista. No nos planteamos de momento más objetivos porque los que nos habíamos marcado están en marcha. Sabemos que la Asociación Guerra y Exilio ha recibido dinero de la Junta para realizar el mapa de fosas, y nos ofrecemos para ayudarles en todo lo que podamos y facilitarles los datos que necesiten. También a CGT-Andalucía, que ha recibido una subvención para “Todos los nombres”, proyecto que desarrolla junto a la Asociación Para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía. Estamos abiertos a colaborar tanto en eso como en el acuerdo entre la Diputación Provincial y la Universidad de Málaga por el que once profesores de ésta última se van a dedicar este año a recorrer todos los pueblos de la provincia de Málaga para recopilar “historias de vida” de las personas que sobrevivieron a la catástrofe de la guerra. Siempre se habla de los exiliados, de los que se fueron, pero también tiene que llegar un momento en el que se hable de los que nos quedamos aquí. La Posguerra fue muy, muy mala, especialmente para quien no tenía recursos económicos. A esto hay que añadir que los trabajos estaban reservados para quien pudiese acreditar su adicción al Régimen. Todo ello, sin olvidar la represión, que se prolongó durante años y años y fue terriblemente dura.

RyN.: ¿Pensáis que la Asociación está en buen camino para conseguir sus objetivos?

F.: Nosotros no pensamos variar nuestro camino, ni cinco centímetros a la derecha, ni cinco centímetros a la izquierda. Estamos convencidos de que nuestras peticiones son justas. Tenemos derecho a saber qué hicieron con nuestros familiares. Por otra parte, los resultados van a depender mucho de lo que las instituciones pretendan hacer. De momento, la cosa va bien en el sentido de que nuestro proyecto se ha aprobado, pero todavía podemos encontrar resistencias. En algunos pueblos, gobernados por un determinado partido, no están dispuestos a que se remueva allí nada. Creen que vamos a otra Guerra Civil. Entendemos que todo esto está retrayendo un poco al Gobierno de sus intenciones iniciales, aparte de que la Oposición (porque hay que llamarla de alguna manera) se va a oponer a todo. Siempre se han opuesto; esto no es nuevo. Pero vamos, que nosotros no nos pensamos apartar de nuestro camino. Tardaremos un año, dos... Esperemos que en el 70º aniversario de la caída de Málaga y el consiguiente inicio de la represión, que se cumple en 2007, podamos tener, al menos, una parte de nuestro proyecto realizada.

RyN.: ¿Qué será de la Asociación cuando haya conseguido su propósito?

F.: En principio, no nos habíamos planteado más allá de la recuperación de los restos y la anulación de las causas. Una de las ideas que tenemos, aun no muy madura, pero que será un objetivo a cumplir posteriormente, es que se quede en Málaga un archivo de la Guerra Civil en la provincia. Esto sería algo independiente del proyecto de la Junta de Andalucía, a través del Centro de Estudios Andaluces, de hacer un archivo general de la historia de Andalucía. Queremos que en Málaga haya también un centro documental para que futuros historiadores, estudiantes, periodistas, etc., puedan buscar datos aquí, en el sitio en que ocurrieron. Que todos estos datos que estamos recopilando y que son parte de nuestra historia reciente no se pierda.

Texto y foto: Roberto Blanco Tomás. 
Prueba para Rojo y Negro. Febrero de 2006